Caracas, Venezuela — 3 de enero de 2026.
En un giro inesperado de los acontecimientos, fuerzas militares de Estados Unidos realizaron un operativo en la capital venezolana que culminó con la detención del presidente Nicolás Maduro. La acción, confirmada por el presidente Donald Trump en una conferencia de prensa desde Washington, ha generado un terremoto político y diplomático en la región.
Trump aseguró que la captura de Maduro responde a “crímenes de narcoterrorismo” y anunció que el mandatario venezolano será trasladado a Nueva York para enfrentar cargos en tribunales estadounidenses. “Hoy comienza una nueva etapa para Venezuela”, declaró el presidente norteamericano.
La noticia provocó reacciones inmediatas:
- Gobiernos latinoamericanos se dividieron entre quienes respaldan la medida como un paso hacia la transición democrática y quienes la condenan como una violación de la soberanía nacional.
- México y Argentina expresaron su rechazo, apelando a la Carta de la ONU y llamando a respetar el derecho internacional.
- Colombia y Brasil celebraron el operativo, señalando que podría abrir la puerta a la estabilidad regional.
- Organismos internacionales como la OEA y la ONU convocaron sesiones extraordinarias para analizar las repercusiones.
En las calles de Caracas, miles de ciudadanos se congregaron en plazas y avenidas principales. Mientras algunos celebraban la caída del régimen, otros manifestaban temor ante un posible vacío de poder y la incertidumbre sobre el futuro inmediato.
Analistas advierten que la detención de Maduro podría desencadenar un periodo de transición complejo, con riesgos de enfrentamientos internos y presiones externas. La comunidad internacional se mantiene en alerta, consciente de que el desenlace de esta crisis marcará el rumbo político de Venezuela y su relación con el mundo.