La impunidad en México alcanza niveles alarmantes. De acuerdo con el informe Radiografía de la Impunidad 2024 de México Evalúa, más del 89% de los delitos que llegan a juicio terminan sin castigo. Esta cifra refleja una crisis estructural en el sistema de justicia, donde la falta de investigación y la desconfianza ciudadana en las instituciones se han convertido en obstáculos permanentes.
El estudio revela que la llamada “cifra negra” —los delitos que nunca se denuncian— supera el 92%. Muchas personas consideran que acudir a las autoridades es una pérdida de tiempo, lo que alimenta la percepción de inseguridad y deja a millones de víctimas sin acceso a la justicia.
Los estados con peores resultados son Jalisco, Morelos, Guerrero y Estado de México, que encabezan la lista de entidades con mayor impunidad. En estas regiones, la debilidad institucional y la falta de capacidad investigadora de las fiscalías han impedido que los casos avancen hasta una sentencia.
Entre los factores que explican esta situación se encuentran las deficiencias en el sistema penal acusatorio, la escasa investigación de los delitos y la falta de confianza en las autoridades. En 2024, por ejemplo, de 8.8 millones de llamadas relacionadas con incidentes de seguridad, apenas dos fueron investigadas formalmente, lo que muestra la magnitud del problema.
Las consecuencias son graves: la impunidad refuerza la percepción de que el crimen queda sin castigo, fomenta la repetición de delitos y debilita el Estado de derecho. México Evalúa advierte que es urgente fortalecer los mecanismos de denuncia y mejorar la capacidad investigadora de las fiscalías para revertir esta tendencia.
En conclusión, la justicia mexicana enfrenta una crisis profunda. Con más del 89% de los delitos sin sanción y con estados como Jalisco y Morelos a la cabeza de los peores resultados, la impunidad se ha convertido en uno de los mayores retos para la seguridad y la confianza ciudadana en el país.


