México abre el periodo electoral más grande de su historia

Este 10 de septiembre inicia oficialmente el periodo electoral que conducirá a las mayores elecciones intermedias de las que se tiene registro. La magnitud es inédita: se renovarán 500 diputados federales —incluyendo 200 de representación proporcional—, 1,894 ayuntamientos en 30 estados y 1,098 diputaciones locales, lo que suma un total de 3,419 cargos de elección popular. Si multiplicamos por el número de candidatos que competirán, hablamos de 17,095 participantes en la búsqueda de un puesto dentro del sistema de gobierno.

Morena, el partido que más arriesga

En este escenario, el partido que más juega es Morena. Por su peso político y su presencia nacional, es también el que más arriesga: tiene mucho que perder y poco que ganar. Hasta ahora, apenas ha presentado cinco candidaturas a gobernador en los 30 estados donde competirá: Aguascalientes y Querétaro, bastiones panistas; además de Campeche, Colima y Sinaloa.

Sin embargo, la maquinaria morenista se ha frenado por una guerra interna. Ariadna Montiel busca imponerse sobre Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión de Candidaturas y Alianzas, cercana a la presidenta Claudia Sheinbaum. Montiel, por su parte, representa la mano política de López Obrador. Esta pugna refleja la tensión entre dos corrientes dentro del movimiento: la que responde directamente a la actual presidenta y la que mantiene fidelidad al expresidente.

La prioridad: la Cámara de Diputados

Más allá de las gubernaturas, la verdadera prioridad para la presidencia debería ser la Cámara de Diputados, donde Morena enfrenta el riesgo de perder la mayoría calificada. El cálculo es claro: si los sectores en desacuerdo con la Cuarta Transformación salen a votar y logran arrebatar apenas un 4% de los votos, el régimen tendría que despedirse de esa mayoría que le permite aprobar reformas constitucionales sin necesidad de negociar con la oposición.

Gobernaturas vs. Congreso

El problema es que, mientras la prioridad estratégica debería estar en blindar la Cámara de Diputados, Morena parece concentrar sus esfuerzos en las gubernaturas. El partido ha decidido posponer procesos internos hasta finales de año, lo que deja abierta la posibilidad de que la disputa interna debilite su capacidad de organización en el frente legislativo.

El riesgo de la desestabilización

La elección intermedia no solo será un termómetro político, sino un punto de inflexión. Si Morena pierde la mayoría calificada, la maquinaria legislativa de la 4T quedará desestabilizada. La oposición tendría margen para bloquear reformas y condicionar acuerdos, lo que modificaría de raíz el equilibrio de poder en el país.

✍️ Esta columna busca poner sobre la mesa la dimensión del reto: 17,095 aspirantes, 3,419 cargos en juego y un partido en riesgo de perder su principal herramienta de gobernabilidad.

Wordpress Social Share Plugin powered by Ultimatelysocial